La docente de La Facu nos sumerge en el universo del collage a través de su más reciente exposición, “Lo vital de crear imaginarios”. En medio de esta atmósfera creativa, Cruz conversó con nosotros para contarnos el significado que tiene el arte en su vida.

Por: Julio Andía
El arte es esa expresión que tiene mil y una formas. Es aquella que puede materializarse a través de una guitarra, un mural, una fotografía o, incluso, un collage. Si alguien lo sabe bien es Caroline Cruz. La docente, pero por sobre todas las cosas artista, inauguró el pasado 21 de septiembre su quinta exposición titulada “Lo vital de crear imaginarios” y, con ella, nos transporta a un mundo en donde los colores, las texturas y las formas se mezclan entre sí.
¿Recuerdas tu primer acercamiento con el mundo del arte?
Fue en el colegio, a los seis años. Me escogieron para ser solista del coro. Al inicio, pensé que todos podían serlo, pero lo fui hasta quinto grado. Ahí me di cuenta de que había algo diferente, que yo era capaz de hacer o de crear algunas cosas que los demás no podían. Así fue mi primer acercamiento. Empezó con la música.
¿Cuándo te diste cuenta de que te querías dedicar al arte?
En tercero de secundaria, más o menos, empecé a escuchar la música trova de Silvio Rodríguez, un artista cubano, así como el rock latinoamericano y, posteriormente, el británico. Fue entonces que decidí armar una banda de rock. Me invitaron a formar parte de Cementerio Club, en el 96. Estuve con ellos dos años, pero no escuchaban la misma música que yo, así que me fui. Más tarde, ganaron La Lengua en MTV, mientras que yo emprendí un camino de solista como cantautora. He grabado tres discos que están disponibles en Spotify. Además, he participado de un proyecto de mujeres llamado “Cantautoras Peruanas”, el cual también se encuentra en la misma plataforma. Este año, lanzamos un álbum en tributo a Silvio Rodríguez. El problema es que en la pandemia no se podía ensayar ni grabar y, entonces, encontré un nuevo arte donde expresarme: el collage.
¿Podrías contarnos un poco más de eso?
Estar tanto tiempo frente a las pantallas me afectó mucho, así que busqué otra actividad manual. Exploré con la acuarela, con el bordado, con el tejido. De pronto, una amiga con la que me reunía virtualmente a leer poesía me contó sobre el círculo de collage al que asistía. Me encantó la técnica. Me parecía divertido e irreverente. Hay varios aspectos de composición que son parte de la carrera de Comunicación, como los materiales, las capas, los espacios que ocupaban los personajes y las texturas. Me atrapó hasta la actualidad.
¿Cómo definirías al arte?
El arte es una expresión subjetiva de una persona que se llama artista. El mensaje para la audiencia no siempre es claro. De hecho, muchas veces ni siquiera piensas en él. A diferencia de un comunicador, que tiene muy claro que el mensaje debe llegar a un destinatario específico, el artista no piensa en eso, está centrado en expresar su mundo subjetivo. Cada uno tiene su propio estilo: surrealista, expresionista, informalista, constructivista, barroco, renacentista. El público queda en un segundo plano. Para algunas personas, el arte es como dormir, respirar o alimentarse. El hecho de crear es parte de su vida cotidiana.
¿Cómo te definirías como artista?
Soy alguien creadora. Estos pensamientos que ocupan mi mente, que a veces me dan insomnio, de pronto aparecen y tengo que materializarlos a través de la música, el collage o la poesía. Así es mi vida de artista. Es un poco atormentada porque las ideas vienen y necesito aterrizarlas en un soporte, pero también es placentera cuando ves los resultados y puedes compartirlos con el público.
¿Se podría decir que está lleno de pasión?
Un montón de pasión, además de un flujo de creación y pensamientos que no paran. Siempre ha sido así desde que era una niña.
Hablando sobre expresarse artísticamente, ¿qué consejo le darías a tus alumnos que están atravesando un bloqueo creativo?
La sequía creativa se entrena. Durante años, yo cogía un lápiz o un instrumento musical porque estaba ocupada con la vida cotidiana. Sin embargo, eso no significa que no estés creando. Por ejemplo, en el mundo académico, me encanta investigar y el momento que más me gusta es cuando tengo que redactar un artículo. En ese proceso pongo toda mi creatividad, no inventando, sino seleccionando fragmentos de la literatura del estado del arte o interpretando los resultados de la investigación aplicada. Veo todo esto como parte de un proceso y eso me relaja. No todos los soportes son expresivos, también puedes crear en el ámbito académico o legislativo.
¿Qué es lo que buscas cuando creas arte? ¿Tienes alguna intención premeditada?
Siempre hay un concepto que transmitir o una historia por contar. El storytelling está muy presente en mi obra debido a mi formación como comunicadora. Hay un protagonista, un evento específico y una situación que inicio, un desarrollo y un fin. Esta estructura ocurre tanto en las canciones como en la narrativa visual.
En tu más reciente exposición “Lo vital de crear imaginarios”, ¿cómo abordaste el reto de plasmar y crear “imaginarios” a través del arte?
Trabajé con un poemario llamado “Reinos”, de Jorge Eduardo Eielson, donde cada poema es un reino. Empecé a trabajar e hice imágenes para cada uno de ellos. Ese fue el punto de partida. Me fue muy útil trabajar con estas ideas, ya que son disparadores creativos. Así empecé a crear los “imaginarios”.
¿Qué mensaje buscaste transmitir?
El mundo fantasioso de los Reinos, ese es el mensaje que quiero transmitir. El concepto de la exposición es “vital”. Trabajé con mis dos colegas, Patricia Benavides y Adriana Pardo, pero cada una abordó contenidos diferentes. Lo que busco transmitir con Reinos es que se asemeja a la vida. Es decir, hay embarazos, partos, nacimientos, muertes, mucha incertidumbre, algunas certezas, mucha belleza y también fealdades.
¿Qué fue lo que más disfrutaste del proceso?
Yo trabajo el collage de manera muy pausada. Solo lo hago una o dos veces por semana en un horario específico, generalmente los fines de semana, así que cada pieza es un trabajo de un mes. El proceso es lindo. Siempre lo hago con mi maestra argentina, Carolina Chocron, quien me da los conceptos técnicos de composición, color, capas, materiales y texturas. Disfruto mucho de trabajar con alguien que me guíe, y me encanta hacerlo en pareja o, incluso, en grupos.
¿Entonces dirías que el arte es colectivo?
Para mí, es como jugar a las escondidas. En la música, cuando estás con tu banda de amigos, no es necesario hablar. Cada uno toca su instrumento y, de manera espontánea, van construyendo música. Lo mismo pasa en el ámbito visual. Si bien es más individual, en la pandemia se trabajó mucho a través del soporte virtual; aun así, todos estábamos creando. En la exposición “Lo vital de crear imaginarios”, mis colegas y yo hemos hecho una obra colectiva que tiene 170 piezas pequeñas. Cada una de nosotras se llevó una cantidad de estas piezas a su hogar y tuvimos seis consignas: había que buscar ojos, piernas, paisajes, animales, texturas y cuerpos humanos. Luego, empezamos a reunir todos estos conceptos. Es igualito a estar en una banda de rock, es jugar con buenos amigos para crear algo entre todos.
